MODELO PEDAGÓGICO

El protagonista de nuestro modelo de formación es el aprendiz. Los docentes son acompañantes que orientan, estimulan, provocan, ayudan y abren horizontes, a través de la tutoría personalizada.

 

Hemos trasladado la docencia del campo de la explicación, al territorio de la tutorización, para que cada estudiante pueda entenderse a sí mismo y desarrollar su propio proyecto vital, su proyecto profesional y las competencias que necesita como docente del siglo XXI y de la era digital.

 

Nuestro modelo pedagógico se basa en cinco ejes fundamentales:

 

Competencia

 

En la actualidad no basta con adquirir conocimientos y reproducirlos. Los futuros docentes (y los futuros ciudadanos) deben desarrollar un conjunto sistémico de recursos que se ponen en marcha cuando se enfrentan a solucionar problemas, plantear alternativas, crear, analizar, experimentar.

 

Este sistema de recursos está compuesto por conocimientos, habilidades, emociones, valores y actitudes, y solo se pueden desarrollar en la práctica y en la experiencia.

 

Práctica

 

Creemos que la formación de profesionales docentes tiene que lograr la integración de la teoría y la práctica, es por ello que el 40% de nuestro currículum se centra en la práctica en los centros escolares. Solo allí los futuros docentes pueden darse cuenta de dónde están sus deficiencias, sus fortalezas, sus lagunas, sus ilusiones; allí es donde ven si se están formando acorde a la tarea que tienen que cumplir, o no.

 

La práctica reflexionada, analizada, sentida, se convierte en experiencia, y la experiencia es el verdadero aprendizaje que queda para toda la vida.

 

Cooperación

 

Los problemas del mundo contemporáneo son demasiado complejos como para ser afrontados de manera individual, por eso los docentes deben cooperar entre sí y enseñar a los niños a cooperar.

La cooperación se debe aprender de manera sistemática, por eso en la UNAE los estudiantes realizan sus práctica en grupos de 4. Los grupos se unen para elegir una unidad didáctica, prepararse sobre ella, diseñarla, planificarla, ponerla en práctica, observarla, debatirla, cuestionarla y reformularla, creando un ciclo de investigación cooperativa.

 

De esta manera los alumnos aprenden unos de otros, ayudan a los demás a comprender sus debilidades y fortalezas, y aportan múltiples alternativas que no se generarían de manera individual.

 

Aprendizaje y Servicio

 

Los futuros profesionales tienen que formarse como buenos docentes allí donde más se precisa: con alumnos desfavorecidos, en contextos sociales desfavorecidos. Así aprenden a ayudar en términos pedagógicos a quienes más lo necesitan, y también a desarrollar las actitudes de compromiso social, ético y profesional donde es más difícil.

 

Por esta razón, el eje de la Práctica de la UNAE se desarrolla vinculado a las personas que no pueden, no quieren o no saben aprender lo que la escuela les propone.

 

Evaluación Formativa

 

En la UNAE buscamos que los futuros docentes superen el proceso de “calificación” convencional que se ha venido aplicando en las escuelas, pues esta es una reducción perversa e insuficiente de la evaluación integral que necesita un estudiante.

 

La evaluación formativa es el análisis completo que se hace de los niños y de las niñas, de sus debilidades, sus fortalezas, de dónde se estancan, de lo que están haciendo bien, etc., para ayudarles a mejorar. Esta evaluación debe ser puesta al servicio de los aprendices, devolviendo lo que vamos observando, para que se conozcan mejor a sí mismos y puedan superarse.

 

MISIÓN

Contribuir a la formación de talento humano del sistema educativo para la construcción de una sociedad justa, equitativa, libre y democrática, generando modelos educativos de excelencia, caracterizados por rigor científico, enfoque de derechos y de interculturalidad. 

VISIÓN

En el año 2025, la UNAE es reconocida como referente nacional e internacional por:

 

  • La formación de docentes y otros profesionales de la educación con compromiso ético, capaces de participar en la transformación del sistema educativo con respuestas culturalmente pertinentes, científicamente fundamentadas, con enfoque de ecología de saberes.

 

  • El desarrollo de investigación, fortaleciendo la formación del talento humano a través de la producción de conocimientos en el ámbito educativo para contribuir a la mejora de la calidad de vida de la población.

 

  • Su vínculo con la comunidad educativa y la colectividad, para promover la gestión social y las redes de conocimiento con el fin de identificar y ofrecer respuesta a necesidades de sectores y actores de la comunidad.